Los tallarines verdes con bistec apanado son un clásico de la mesa peruana que combina tradición italiana con sabor criollo. La salsa de albahaca y espinaca aporta frescura y color, mientras el bistec apanado añade crocancia y contundencia. Es un plato casero, nutritivo y muy popular en almuerzos familiares.

Los tallarines verdes llegaron al Perú con la inmigración italiana en el siglo XIX. La receta original de pesto se transformó en tierras peruanas al añadir espinaca, queso fresco y leche evaporada, logrando un sabor más suave y cremoso. La combinación con bistec apanado es una adaptación netamente criolla.
En Perú, los tallarines verdes suelen servirse con bistec apanado, pollo a la plancha o incluso milanesa de pescado. En Italia, el pesto se hace solo con albahaca, piñones y aceite de oliva, sin espinaca ni leche. En otros países de Latinoamérica, se adapta con quesos locales y frutos secos diferentes.
¿Qué queso se usa tradicionalmente en la salsa de tallarines verdes?
Se usa queso fresco, combinado con leche evaporada, lo que le da a la salsa esa textura cremosa y suave característica de la versión peruana, distinta al parmesano del pesto italiano original.
¿En qué se diferencia esta salsa del pesto italiano tradicional?
El pesto italiano se basa en albahaca, piñones, ajo y aceite de oliva. La versión peruana incorpora espinaca y leche evaporada, suavizando el sabor y dándole un color y textura más cremosos, adaptados al paladar local.
¿Cómo se logra que el bistec apanado quede crocante?
Es clave pasar la carne por huevo y pan rallado justo antes de freír, usar aceite bien caliente y no sobrecargar la sartén, friendo pocas piezas a la vez para que no se ablande el empanizado.
¿Se puede reemplazar el bistec apanado por otra proteína?
Sí, es común servir los tallarines verdes con milanesa o incluso con pollo apanado, manteniendo la misma salsa cremosa como acompañamiento principal.

Licúa el culantro con el sofrito de cebolla hasta lograr una base bien uniforme para el arroz.
Cocina los tallarines en abundante agua con sal hasta que estén al dente (revisa el tiempo indicado en el paquete, generalmente 8-10 minutos). Escúrrelos, reservando un poco del agua de cocción por si necesitas aligerar la salsa más adelante, y resérvalos.
En una sartén con aceite, sofríe la cebolla y el ajo a fuego medio hasta que doren ligeramente. Añade la espinaca y la albahaca, y saltea solo un minuto, lo justo para que se marchiten sin perder su color verde intenso. Retira del fuego de inmediato.
Licúa el salteado de vegetales junto con el queso, la leche evaporada y las nueces hasta obtener una salsa cremosa, sin grumos. Si queda muy espesa, agrega un poco del agua de cocción de los tallarines reservada en el Paso 1. Rectifica sal y pimienta.
Vierte la salsa verde sobre los tallarines cocidos y mezcla bien a fuego bajo por un par de minutos, para que se calienten juntos y la pasta absorba el sabor. Reserva caliente.
Sazona los bistecs con sal y pimienta. Pásalos primero por harina (sacudiendo el exceso), luego por huevo batido, y finalmente por pan rallado, presionando bien para que se adhiera por completo.
Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. Fríe los bistecs sin voltearlos muchas veces (una vez de cada lado es suficiente) hasta que estén dorados y crujientes, unos 3-4 minutos por lado según el grosor. Retira y coloca sobre papel absorbente.
Sirve los tallarines verdes bien calientes, con el bistec apanado encima o al costado, aprovechando el contraste entre la cremosidad de la salsa y la crocancia del apanado.

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