Descubre cómo preparar una deliciosa receta de ají de gallina, uno de los platos tradicionales más emblemáticos de la cocina peruana. Esta receta fácil de ají de gallina te guía paso a paso para que disfrutes de la auténtica comida peruana en casa. Ideal para quienes buscan recetas de cocina peruana sencillas y sabrosas.

Se remonta a la época colonial, con influencias de la cocina española y africana. Se cree que deriva del manjar blanco europeo, adaptado con ají amarillo y pan. Hoy en día, es símbolo de la identidad gastronómica peruana y se consume ampliamente en celebraciones, almuerzos familiares y menús criollos.
Existen versiones con leche condensada, ají panca o sin nueces. En algunas regiones, se le incorpora queso fresco o se sirve con yuca en lugar de papa. En Bolivia existe el ají de pollo, una preparación similar con condimentos distintos. También puede compararse con el "pollo a la reina" de la cocina española por su textura cremosa y sabor suave.
¿Qué ingredientes son esenciales en el ají de gallina?
La base lleva pollo o gallina deshilachada, ají amarillo, pan remojado en leche y nueces molidas, que juntos le dan esa textura cremosa y espesa característica del plato.
¿De dónde viene la idea de espesar la salsa con pan?
Se cree que la receta deriva del manjar blanco europeo, adaptado con ají amarillo y pan como espesante en lugar de los ingredientes originales, dando origen a esta versión criolla.
¿En qué ocasiones se sirve tradicionalmente el ají de gallina?
Es un plato infaltable en almuerzos familiares, celebraciones y menús criollos, siendo uno de los platos más representativos de la identidad gastronómica peruana.

Licúa el ají amarillo y demás ingredientes hasta lograr una salsa cremosa y sin grumos.
En una sartén con un poco de aceite, sofríe la cebolla picada y el ajo hasta que estén dorados y fragantes, unos 3-4 minutos.
Añade el ají amarillo licuado y cocina, removiendo constantemente, por unos 3-4 minutos, hasta que pierda el sabor crudo y se concentre un poco el color.
Incorpora el pan remojado en leche, desmenuzándolo bien con la cuchara para que se integre y comience a dar cremosidad a la mezcla.
Agrega las nueces o pecanas molidas y mezcla bien, dejando que se cocinen un par de minutos junto con el resto.
Vierte el caldo de pollo poco a poco, sin dejar de remover, hasta lograr una consistencia suave, cremosa y sin grumos.
Añade la pechuga de pollo ya cocida y deshilachada, mezclando bien para que se impregne del sabor de la salsa.
Agrega un chorro de leche evaporada y el queso parmesano rallado. Cocina a fuego bajo, removiendo, hasta que la mezcla espese y tome la consistencia cremosa característica del ají de gallina.
Prueba y ajusta la sal. Sirve caliente sobre papas sancochadas, decorado con rodajas de huevo duro y aceitunas negras, acompañado de arroz blanco.

Tritura directamente en la olla el ají amarillo y la papa cocida hasta lograr una crema suave, sin ensuciar una licuadora aparte.

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