El arroz con pollo peruano es un plato clásico de la gastronomía peruana, lleno de color y sabor gracias al culantro fresco y la sazón criolla. Es perfecto para compartir en familia o con amigos, acompañado de una salsa criolla. Aprende a prepararlo fácilmente en casa y disfruta de una receta tradicional inolvidable.

El arroz con pollo peruano tiene raíces en la influencia española del arroz con pato, adaptado en la costa norte del Perú. Con el tiempo, se simplificó usando pollo, culantro y cerveza, convirtiéndose en un plato criollo emblemático. Hoy es infaltable en reuniones familiares, menús caseros y celebraciones.
En Colombia y Ecuador también existen versiones de arroz con pollo, aunque suelen llevar verduras distintas y no incluyen culantro licuado, que es la esencia del peruano. En España, su antecedente es el arroz con pato, más sofisticado y con otros ingredientes, mientras que en Perú destaca por su frescura y sencillez.
¿Cómo se logra que el arroz con pollo quede bien graneado?
La clave está en no pasarse con el líquido y dejar que el arroz repose tapado unos minutos al final de la cocción, sin destaparlo antes de tiempo. Usar culantro fresco licuado (no seco) también ayuda a mantener el color y evitar que se apelmace.
¿Qué diferencia hay entre el arroz con pollo y el arroz con pato?
El arroz con pato es el plato original del que deriva el arroz con pollo, y se prepara con pato y chicha de jora, dándole un sabor más intenso. El arroz con pollo es una versión más simplificada y accesible, que reemplaza el pato por pollo y es más común en el día a día.
¿Se le puede agregar cerveza o chicha de jora a la receta?
Sí, algunas versiones tradicionales incluyen un chorro de cerveza negra o chicha de jora en la cocción, lo que aporta un sabor más profundo al arroz. No es obligatorio, pero es un toque que muchas familias mantienen.
¿Con qué se acompaña normalmente el arroz con pollo?
Se sirve tradicionalmente con salsa criolla y una porción de papa a la huancaína o ensalada, siendo un plato clásico para reuniones familiares y cumpleaños.

Olla amplia con capacidad de sobra para cocinar caldos abundantes como este, ideal si preparas varias porciones a la vez.
Sazona las presas de pollo con sal, pimienta y comino. En una olla con aceite caliente, dóralas por todos lados hasta que tomen color dorado (no necesitan cocinarse por completo aquí, solo sellarse). Retira y reserva.
En la misma olla, sin lavarla (para aprovechar el sabor que quedó del pollo), sofríe la cebolla y el ajo hasta que doren ligeramente. Agrega el culantro licuado y cocina 3-4 minutos, revolviendo, hasta que se sienta el aroma concentrado y pierda el sabor crudo.
Incorpora la cerveza negra (si la usas) y deja que hierva un par de minutos para que se evapore el alcohol, raspando el fondo de la olla para integrar los restos dorados del pollo.
Añade el caldo de pollo, las presas doradas, las arvejas, zanahorias y choclo. Cocina a fuego medio por 20 minutos, hasta que el pollo esté bien cocido y tierno.
Retira las presas de pollo y resérvalas aparte. Incorpora el arroz al aderezo, mezcla bien para que se impregne del sabor, y deja cocinar a fuego bajo, tapado, hasta que el arroz esté graneado y haya absorbido el líquido (aproximadamente 18-20 minutos, sin destapar antes de tiempo).
Vuelve a colocar las presas de pollo sobre el arroz para que se calienten los últimos minutos, o sírvelas encima al momento de emplatar. Decora con tiras de pimiento rojo y acompaña con salsa criolla.

Licúa el culantro con el sofrito de cebolla hasta lograr una base bien uniforme para el arroz.

Pica la cebolla, zanahoria y el resto de verduras en segundos, sin tanto trabajo con cuchillo.