Inspiradas en preparaciones europeas, las croquetas de atún forman parte del repertorio práctico de las cocinas peruanas. Son comunes en hogares que buscan platos sabrosos y económicos, y se suelen servir con arroz blanco, ensalada y mayonesa o salsa criolla.
En España, las croquetas suelen llevar bechamel, mientras que en América Latina se preparan con pan rallado y huevo. En Perú se adaptan con papa sancochada o pan remojado, y pueden incluir cebolla, zanahoria y hasta ají amarillo para un toque criollo.
¿Se pueden hacer croquetas de atún sin bechamel?
Sí, muchas recetas caseras peruanas prescinden de la bechamel y usan papa sancochada como base para dar cuerpo a la mezcla, logrando croquetas más ligeras y económicas de preparar.
¿Con qué se acompañan tradicionalmente las croquetas de atún?
Se sirven comúnmente con arroz blanco, ensalada fresca y una salsa de mayonesa o salsa criolla, siendo un plato práctico para el almuerzo diario en muchos hogares peruanos.
¿Son una buena opción para la lonchera escolar o como piqueo?
Sí, al ser económicas y fáciles de preparar en cantidad, las croquetas de atún son muy socorridas tanto para loncheras como para servir de piqueo en reuniones familiares.
¿Qué otros ingredientes se le pueden agregar a la mezcla?
Además del atún y la papa, es común incorporar huevo para dar consistencia, y algunas variantes suman perejil picado o un toque de ají para más sabor.
Cocina la papa grande en agua con sal hasta que esté bien suave (unos 20-25 minutos desde que hierve). Escúrrela y hazla puré caliente, aplastándola bien para que no queden grumos. Déjala templar unos minutos antes de mezclar con los demás ingredientes.
Escurre bien el atún en lata, presionándolo para sacar todo el líquido posible. Esto es importante: si queda húmedo, la mezcla no va a tomar buena consistencia para formar las croquetas.
En un recipiente amplio, combina el puré de papa, el atún escurrido, la cebolla picada bien fina, el huevo, sal y pimienta al gusto. Mezcla con un tenedor o con las manos hasta integrar todo de manera uniforme. Si sientes la mezcla muy húmeda, agrega un par de cucharadas de pan rallado directamente a la masa para que compacte mejor.
Con las manos ligeramente húmedas (para que no se te pegue la mezcla), toma porciones y forma bolitas u óvalos del tamaño de un huevo pequeño. Debes obtener entre 10 y 12 croquetas, dependiendo del tamaño que les des.
Pasa cada croqueta por pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien por todos lados. Si tienes tiempo, déjalas reposar en el refrigerador 15 minutos antes de freír — esto ayuda a que no se abran durante la cocción.
Calienta suficiente aceite en una sartén a fuego medio-alto (no debe humear, pero sí estar bien caliente). Fríe las croquetas en tandas, sin amontonarlas, volteándolas con cuidado hasta que estén doradas parejo por todos lados, unos 3-4 minutos por tanda.
Retira las croquetas y colócalas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Sírvelas calientes, acompañadas de arroz blanco, ensalada fresca y salsa criolla o mayonesa.